Los días después del Covid-19: ¿Qué nos depara en la industria de la construcción y qué huellas dejó atrás?

 

“¿Qué sucederá?”, “El próximo año nos recuperamos”, “Todo iba bien hasta que llegó la pandemia”. Estas son unas de las frases más usadas en el 2020, todo derivado de la contingencia sanitaria provocada por el virus SARS-COV-2 (Covid-19).

Realmente no existe una persona en el mundo que no haya tenido alguna relación con este fenómeno mundial, esta pandemia nos llevó a cuarentena, trajo golpes a la economía mundial, y lo más importante, la pérdida de vidas humanas. Aunque está lejos de terminarse, este fenómeno nos lleva a reflexionar sobre qué nos depara el futuro, qué cambios tendrán nuestras actividades diarias, y claro, la industria de la construcción no se queda exenta de dichos cuestionamientos.

Derivado de las indicaciones de las autoridades sanitarias en nuestro país se ha establecido un semáforo de riesgo epidemiológico para transitar hacia una nueva normalidad, este es un sistema de monitoreo para la regulación del uso del espacio público de acuerdo con el riesgo de contagio de COVID-19 que funciona en cuatro zonas o colores: 

ROJO Zona de máxima alerta sanitaria. Sólo están en operación las actividades esenciales. Incluye minería, construcción y fabricación de equipo de transporte.

NARANJA Zona de máximo cuidado a trabajadores vulnerables. Operación de actividades esenciales y reducida en no esenciales. Máximo cuidado a los trabajadores vulnerables.

AMARILLO Zona de acotamiento de actividades públicas. Actividades acotadas en el espacio público y actividad económica plena.

VERDE Zona de “la nueva normalidad”. Reanudación de actividades escolares, sociales y de esparcimiento. Actividad económica plena.

El panorama es incierto, sin embargo la situación actual nos lleva al análisis de algunas áreas de oportunidad que muchas empresas dejamos de lado y no dimos la prioridad necesaria, tal es el caso de los protocolos de seguridad e higiene, el debido apego a las obligaciones obrero-patronales, los fondos de emergencia tanto personales como organizacionales. 

En Grupo Constructor Chicome no fuimos la excepción, nuestra estabilidad financiera y el avance de obras previamente planificadas se vieron afectadas debido al paro de labores, pero como dice el dicho: Es de humanos el caerse pero de campeones el levantarse. Nuestro plan de acción para contrarrestar los efectos negativos de la pandemia consistió en analizar ciertas estrategias operativas, financieras y de mercadotecnia, implementando a su vez protocolos de seguridad e higiene internos para poder seguir laborando sin exponer a cada uno de nuestros colaboradores; realización de pruebas PCR al personal para descartar contagios y detección, y resguardo domiciliario al personal dentro del grupo de riesgo.

Estos tiempos de adversidades en la industria de la construcción nos han demostrado nuestras capacidades para reaccionar ante el cambio, nos llevó a desarrollar nuestro ingenio e innovar nuevas tecnologías y métodos para llevar a cabo nuestras actividades, nos ha demostrado que a pesar de lo complicado que pueda parecer siempre llevaremos nuestras habilidades a sus límites y sabremos detectar las áreas de oportunidad.

La vida como la conocimos ya no volverá a ser la misma, debemos adaptarnos a los peligros latentes de esta situación y estar prevenidos en caso de que vuelva a repetirse. Los días después del COVID-19 serán momentos de grandes aprendizajes y de innovaciones para la industria de la construcción y sobre todo para la humanidad.

 

Ing. Oscar Javier Moran Arellano